Estamos en 2021 y aún se siguen enviando telegramas: así son los usuarios que se aferran a él
Carlos Prego En casa de herrero —ya se sabe— cuchara de palo. Hacia 1862, después de haberse quemado las pestañas para escribirlas cientos y cientos de páginasque componenLos Miserables, puede que con calambres aún en los dedos por sujetar la pluma y dolores en el espinazo tras encadenar noches en vela inclinado sobre su mesa,Víctor Hugoquiso interesarse por cómo marchaban las ventas de su nueva novela. Si el mito es cierto, el francés se plantó en una oficina de telégrafos y pidió enviar un mensaje aHurst & Blackett, la editorialque estaba moviendo el libro en Inglaterra....